15/11/2009

Crítica y Opinión: Sistemas Educativos



¿Que me depara el futuro?

Desesperación, frustración, decepción…todos los síntomas de un adolescente en su último año de colegio, donde el acceso a la universidad se convierte en el virus más infeccioso.

Europa intenta unificar los sistemas educativos de todos sus miembros; sin embargo, hoy en día siguen existiendo grandes diferencias entre ambos sistemas: el inglés y el español.

El sistema británico basa su selección de candidatos en unos exámenes calificados por entidades externas; dejando atrás la idea de una evaluación continua combinada con la nota de la selectividad utilizada por los centros docentes españoles. Esto supone una desventaja para aquellos alumnos que quieren estudiar en el Reino Unido y no poseen una buena técnica de examen.

La gran controversia entre los exámenes finales de sendos sistemas, es que las preguntas en España se limitan a evaluar el conocimiento sobre el temario establecido, mientras que el sistema anglosajón requiere de los alumnos una serie de estrategias personales y técnicas para resolver un problema que va más allá de la teoría. Pero esta no es la única diferencia, ya que este último sistema necesita conocer a sus futuros estudiantes para poder tomar su decisión. La selección no se basa íntegramente en conseguir las notas requeridas, sino que pide que los candidatos demuestren su vocación mediante la redacción de una carta que ha de resumir sus intereses y el porqué de su elección.

Si la ambición de un alumno es expandir sus horizontes e ir más allá, éste suele optar por la vía británica, ya que no solo necesita aplicar la lógica e la innovación en sus exámenes, sino la capacidad de relacionar contenidos de distintas materias, que en el sistema anglosajón se valora como esencial para establecerse en otra cultura, teniendo así experiencias que no conocería por la otra vía.


Ana González, Sofía Risueño y Agustín Rey

Portada: Noviembre 001

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